Este año tomará vacaciones. Después de haber juntado, anteayer, todas las audiencias para liberar su agenda, la presidenta Cristina Kirchner viajó a Santa Cruz para pasar la Navidad, volverá el lunes para una reunión con la CGT aliada y entonces sí, emprenderá un descanso de una semana.
Esa era, hasta ayer, la hoja de ruta de la Presidenta, que aprovechará el fin de año y la escasa actividad para tomarse la primera semana de vacaciones. Por supuesto, el lugar elegido es siempre el mismo: El Calafate.
El plato fuerte antes de su corto descanso será el próximo lunes, cuando reciba a la mesa directiva del sindicalismo que conduce Antonio Caló.
La reunión fue gestionada por el líder del gremio de la construcción, Gerardo Martínez, el más insistente en reclamar un alivio para los trabajadores que tuvo su resultado en la excepción del pago de Ganancias del aguinaldo de diciembre. Por supuesto, estarán, además, los gremialistas Andrés Rodríguez (estatales), Omar Viviani (taxistas), Ricardo Pignanelli (Smata), Jorge Sasia (Unión Ferroviaria) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Difícil que se aborden los futuros aumentos salariales. El encuentro, de tono protocolar, buscará cerrar el año en el que la CGT alineada al Gobierno soportó la presión ante la devaluación de fines de enero pasado y la inflación, y sobre todo, el escaso margen de negociación que les dejó la propia jefa del Estado.
De hecho, ésta será la segunda reunión en público en todo el año. La primera fue el 11 de febrero. Caló se reunió por lo menos dos veces en la quinta de Olivos con Cristina Kirchner, pero para los reclamos, ella lo derivó al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y al ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
El encuentro cerrará una seguidilla de cónclaves de la Presidenta para transitar con cierta calma su último año de mandato.
Anteayer reunió a los diputados y senadores de su bloque para un brindis, como nunca antes había encabezado. Fue de agradecimiento por el intenso año legislativo que les deparó, pero también de arenga para lo que vendrá. Por lo menos hasta junio, el Congreso en 2015 no se tomará vacaciones, como suele pasar cuando media una campaña electoral. Con la CGT intentará lo mismo, para tener alineados a los jefes sindicales.
La Presidenta se fue ayer, minutos antes de las 16, a Santa Cruz y regresará el domingo, para volver al Sur el próximo martes. Allí pasará el Año Nuevo y se quedará la primera semana de enero en El Calafate.
El Gobierno le bajó en el último mes el tono al retorno de la negociación con los fondos buitre a partir del vencimiento, el 1° de enero, de la cláusula que le impedía mejorar la oferta. Recién en febrero se prevé una mayor intensidad en el litigio aún sin solución.
Enero será, además, un mes de viajes para la Presidenta. Irá al Vaticano junto a su par de Chile, Michelle Bachelet, invitada por el papa Francisco, y tiene pendiente una visita a Marruecos, además de China. Otra cumbre que no se pierde es la de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que este año será el 28 y 29 de enero en San José de Costa Rica, con el acuerdo entre Cuba y los Estados Unidos como preludio.
Ya avisó que faltará a la asunción de Dilma Rousseff el próximo 1° de enero.
Reunión con el canciller de Uruguay
El canciller Héctor Timerman se reunió ayer con su colega de Uruguay, Luis Almagro, y los equipos técnicos de ambos países. El objetivo del encuentro, según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue "evaluar la navegabilidad y el sistema de transporte en las vías fluviales compartidas, las inversiones en infraestructura portuaria y vías de comunicación y medidas sobre impacto ambiental y cumplimiento de normas relativas al río Uruguay". Sin embargo, no se informó de progresos y sólo que se agendó un nuevo encuentro para el 16 de enero.
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