Divorciada rechaza el cheque de $975 millones que le envió su ex
Por Jesús del Toro
Hay muchas razones para aspirar a más, y siempre existe la posibilidad de que con paciencia y perseverancia se logre un trato mejor, más justo o más digno cuando se está en demandas económicas judiciales. Pero, ¿quién le dice no a un cheque de $975 millones de dólares, quien rechaza hacerse de un golpe de una riqueza sin mesura?
La respuesta a ello la tiene Sue Ann Arnall, la exesposa del multimillonario Harold Hamm, de quien se separó tras 26 años de ser pareja. De acuerdo a la televisora ABC, Arnall es abogada, fue ejecutiva de la compañía de Hamm –Continental Resources Inc., una empresa petrolera independiente – y tras el fin de su matrimonio rechazó el fallo judicial de su divorcio que le otorgó $1,000 millones de dólares de la fortuna de Hamm. Según Forbes, el ex de Arnall posee una riqueza de más de $8,000 millones. Al parecer, Arnall quiere más y la suma de $1,000 millones que enloquecería a casi cualquiera no le hizo mella y decidió apelar el fallo del juez en un intento de sacarle a Hamm una mayor tajada.
El caso es que Hamm, según ABC, también apeló ese fallo, presumiblemente por las razones contrarias: $1,000 millones sería demasiada compensación para su ex.
Sea como sea, Hamm le envío un cheque a Arnall por $975 millones (según ABC el hombre ya le había pagado anteriormente unos $20 millones) a la espera de que con eso las cosas se asentaran sin esperar el resultado de la apelación. Una apuesta dura, pues se trata de casi el mismo monto que le había ya adjudicado el juez a Arnall. ¿Temió Hamm que el fallo le podría resultar desfavorable y costarle más que esa de por sí gigantesca suma? No hay manera de saberlo, pero lo cierto, según dijeron los abogados de
Hamm a la cadena CNBC, Arnall decidió no aceptar esa suma para no arriesgarse a que su apelación fuera desestimada por aceptar ese cheque.
Es de suponer que Arnall va por más, y con ello se enfrenta a la posibilidad, como en los concursos de televisión, de que el resultado de su apelación acabe implicando menos dinero que el del chequecito que le envió Hamm.
Pero, en todo caso, cada dólar extra que logre Arnall será ganancia y el cielo suma $8,000 millones.
Y si no, ¿quién diría que $750 millones, o $500 millones o incluso $100 millones no son un premio de fantasía? Toda una telenovela para fantasear.
Y habrá que esperar al veredicto final para ver las caras y sopesar los bolsillos de Arnall y Hamm.
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