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Una lunática declaración de aduanas

Por Boris Leonardo Caro
¿Y ustedes, qué traen de la Luna? La pregunta, formulada por un agente de aduanas en Honolulu, Hawái, seguramente sorprendió a los astronautas del Apolo 11. La tripulación, ya célebre en el planeta por haber protagonizado el primer descenso de un humano al satélite natural, respondió confundida: rocas y polvo lunar.
La escena anterior es apócrifa. La supuesta declaración de aduanas de los tripulantes del Apolo 11 ha paseado la web como una red en la cual han caído no pocos crédulos. Pero la historia tiene matices verdaderos. Los viajes de ida y vuelta al espacio exterior cargan también con sus pequeñas dosis de burocracia fronteriza.
Origen del vuelo: la Luna
Todos conocen la hazaña de Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. El 21 de julio de 1969 el comandante de la expedición estadounidense pasó a la historia como el primer hombre en caminar por un cuerpo celeste. Las imágenes se trasmitieron en vivo por televisión y la frase de Amstrong se grabó en la eternidad: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad.”
El retorno a la Tierra, el 24 de julio, fue menos espectacular. El módulo de descenso cayó en el océano Pacífico a 1.480 kilómetros al sudoeste de Hawái y a unos 21 kilómetros del buque que lo rescataría. El 27 de julio, en Pearl Harbor, el trío de cosmonautas recibió el primer reconocimiento de sus compatriotas. Antes o después de ese momento, según la leyenda urbana, tuvieron que firmar su declaración aduanal.
Los tripulantes de Apolo 11 en sus trajes de cuarentena llegan al USS Hornet (NASA - Wikimedia Commons)Los tripulantes de Apolo 11 en sus trajes de cuarentena llegan al USS Hornet (NASA - Wikimedia Commons)Los hechos difieren de ese mito tan caro a cándidos y bromistas. Amstrong, Aldrin y Collins permanecieron en cuarentena durante tres semanas en la sede de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) en Houston, Texas. Durante ese tiempo se sometieron a exámenes médicos para determinar si habían contraído alguna enfermedad extraterrestre.
Los historiadores de la NASA aseguran que, al salir de su aislamiento, los astronautas firmaron la declaración de aduanas. Pero el documento era, simplemente, una broma para la posteridad.
Protección planetaria y fronteras interestelares
Esta leyenda urbana nos acerca a dos elementos reales de los viajes al espacio. Los tripulantes del Apolo 11 presuntamente declararon que no estaban seguros de haber contraído alguna enfermedad. La cuarentena posterior distaba de ser una farsa.
El cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, uno de los puertos de las misiones espaciales internacionales (NASA/Bill Ingalls)El cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, uno de los puertos de las misiones espaciales internacionales (NASA/Bill …El polvo lunar puede provocar un padecimiento muy serio conocido en la tierra como silicosis, de acuerdo con Russell Kerschmann, patólogo de la NASA. La inhalación de esas partículas causa un efecto similar al que apagó la vida de centenares de mineros en el llamado Desastre del Túnel del Nido de Halcón (Hawk's Nest Tunnel) entre 1930 y 1935. Los expertos de la NASA creen que el polvo de Marte, compuesto por una agresiva mezcla de óxidos, podría ser más letal.
Para evitar el contagio con posibles enfermedades extraterrestres y el traslado de agentes biológicos terrestres hacia los astros del sistema solar, desde los años 60 se estableció una política de Protección Planetaria. Cosmonautas y equipos deben cumplir estrictas normas de descontaminación a la salida y al regreso.
Finalmente, los astronautas sí pasan por el control de aduanas en la actualidad. En su viaje hacia los cosmódromos y zonas de entrenamiento, cumplen con las formalidades fronterizas convencionales. Por ejemplo, las tripulaciones de la NASA dejan sus pasaportes y visas en la tierra para, a su regreso, no tener dificultades ante las autoridades de Kazajistán, la ex república soviética donde está localizado el cosmódromo de Baikonur. 

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