"Yo no voy a hacer lo que hacía Parrilli." Con esa frase, el nuevo secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, definió ante sus íntimos lo que será su función desde la Casa Rosada, y ayer comenzó a reordenar a su equipo para acomodarse a los tiempos que vendrán.
El ex senador nombró mano derecha a Silvina Zabala, su mujer, que quedó como subsecretaria general y será quien se ocupe, en rigor, de las cuestiones administrativas que cumplía Parrilli hacia dentro del Gobierno.
Quien ocupaba hasta ahora ese puesto era Gustavo López, que desde ayer quedó a cargo de la Subsecretaría de Relaciones con la Sociedad Civil, vacante desde que lo dejó el hoy diputado Edgardo Depetri cuando asumió la banca del ex presidente Néstor Kirchner. Esa tarea, en rigor, la absorbía el propio Parrilli.
Además de Zabala, que lo secunda desde que ocupó ese mismo despacho durante la gestión de Eduardo Duhalde y en su paso por los ministerios de Interior, Justicia y la Jefatura de Gabinete, Aníbal también trajo a otro incondicional, Lucas Gaincerain, como subsecretario de Coordinación.
Estará en sus manos la contabilidad de esa área, que Parrilli le había confiado a Susana Baun, a quien se llevó a la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE).
También se fue con el neuquino Alicia Alonso, que ocupaba la Dirección de Acciones de Gobierno, una suerte de dependencia de asistencia de la Presidenta que Aníbal ahora deberá ocupar.
En su cargo desde agosto de 2008, Gustavo López mantendrá, en los hechos, el mismo rol que ya ocupaba antes de estos cambios.
Representante de los pocos radicales K que permanecieron en el Gobierno, consideró una ratificación el cambio.
"La Presidenta nuevamente me brindó su confianza ratificándome en un cargo que tiene el mismo rango que ostentaba hasta el momento", describió en un comunicado.
En el mismo texto insistió en su postulación para la ciudad: "Agradezco la confianza depositada, la ratificación en mis funciones y pelearé desde las PASO del Frente para la Victoria la posibilidad de representar a esta fuerza política como candidato a jefe de gobierno porteño".
Desde que llegó a la Casa Rosada, Aníbal dejó en claro que su función no sería la misma que tenía Parrilli aunque anteayer.
La Presidenta le recordó dos veces durante el brindis que compartió con los legisladores oficialistas, y más tarde con los periodistas acreditados, las tareas de las que antes se encargaba el nuevo "Señor 5".
Al ex senador le quedan aún casilleros por llenar en la estructura administrativa de la Secretaría General, pero hay áreas que son sólo potestad de Cristina, como la Casa Militar.
Fuentes de Balcarce 50 ratificaron que seguirá a cargo de la seguridad y el manejo de la flota de aviones presidenciales Agustín Rodríguez, que integró la custodia de Kirchner antes de su muerte hasta que la jefa del Estado lo designó en uno de los puestos más sensibles de la organización oficial.
A partir de ahora, de Aníbal dependerán la dirección de Protocolo, Ceremonial, Audiencias y la Unidad Bicentenario, que coordina Javier Grosman, donde tampoco se esperan cambios.

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